jueves, 27 de enero de 2011

En Palomares la salud es lo segundo


El pasado 16 de enero se cumplió el 45 aniversario del accidente ocurrido en Palomares, una pequeña pedanía de Cuevas del Almanzora (Almería). Allí, un bombardero americano cargado con cuatro bombas termonucleares  colisionó contra un avión nodriza durante unas maniobras de repostaje. El incidente dejó 227 hectáreas de terreno contaminadas. Transcurrido casi medio siglo, las tareas de limpieza aún no han terminado. Y es que, no conviene olvidar que todavía existe una zona con un total de 50.000 metros cúbicos de tierra radiactiva.

Tres días después de dicha conmemoración, la Cámara de Representantes del país causante del incidente (y por tanto de su limpieza), aprobó revocar la reforma sanitaria del presidente Obama. Está visto que para una parte de los americanos, la salud no es lo primero. Y si no lo es para ellos, no cabe esperar facilidades a la hora de que asuman su responsabilidad y se ocupen,  pasado todo este tiempo, de la limpieza de un terreno que para nada les afecta.

Mientras que el Gobierno de España ha pedido en numerosas ocasiones a EEUU que financie la retirada del medio kilo de plutonio que queda, éste se hace el sordo. Con cada requerimiento en dicho sentido, la respuesta consiste en dar largas, como ha puesto de manifiesto un cable filtrado por la omnipresente Wikileaks. La última disculpa oficial es que son necesarios más estudios antes de poder tomar ninguna decisión. Sin prisas oiga, que el tiempo no es problema; el plutonio aguanta unos 48.000 años antes de su completa desintegración.

El caso es que, como ni España ni EEUU se ponen de acuerdo en quién debe realizar la operación, el problema sigue sin resolverse. Y no es un asunto menor: primero es la salud y segundo ya veremos. Y no como hasta ahora, que lo segundo es lo primero. Jerónimo Gómez Escamilla.