jueves, 17 de febrero de 2011

Sortu: vieja historia ¿nuevo error?

Pero, en serio ¿todavía queda alguien en este (me ahorro adjetivos) país que no piense que los de Sortu son los mismos que los de Batasuna o que los de Acción Nacionalista Vasca? Las únicas personas que están detrás de Sortu son los asesinos de ETA.

Desarrollar unos estatutos conformes con la ley de partidos es facilísimo. Basta con seguir al pie de la letra la famosa frase de Groucho Marx: estos son mis ideales.  Si no le gustan, tengo otros. Y que más da que defiendan hasta la saciedad que condenan todo tipo de violencia (la imaginaria también por lo visto, aquella que el Estado opresor y fascista español produce sobre los cándidos presos políticos). No nos chupamos el dedo. Son muchas veces ya. Por un lado ejecutan prácticas de condena y, por el otro, condenan a los que piensan diferente y los ejecutan. Y lo hacen gracias al dinero obtenido de la rama política. Sacado también del bolsillos de los muertos. ¿Si no les importa matar, que les va a molestar mentir? Como si fuera la primera vez que lo hacen.

Los españoles hemos esperado más de 40 años para que una parte de los terroristas condenen la violencia. Parece entonces razonable la petición de que no se puedan presentar a estas elecciones y esperar cuatro años más, a ver como se comportan. Si verdaderamente su intención es desvincularse de ETA, hacen falta más de los cuatro meses escasos que hay desde su creación hasta las elecciones para poder demostrarlo. Y les va a resultar difícil hacerlo si tenemos en cuenta que al acto de presentación asistieron antiguos dirigentes de Batasuna como Pernando Barrena, encarcelado por un delito de integración en organización terrorista. Y como él, muchos otros. Vieja historia. Jerónimo Gómez Escamilla.

miércoles, 9 de febrero de 2011

Egipto: Mubarak no ¿Fundamentalismo sí?

La mayor parte de historiadores y expertos internacionales asegura que es muy difícil que una organización islamista como los Hermanos Musulmanes se haga con el poder en un país en la que la revolución ha sido impulsada sin atender a ningún credo concreto. Los ciudadanos egipcios unidos contra Mubarak en una revuelta de inspiración laica.

Pero hay que tener en cuenta que en un Estado con 80 millones de habitantes, este grupo representa, según el profesor Tariq Ramadán (nieto del fundador del movimiento islamista), entre un 20 y un 30% de la población.

Es difícil no mirarlos con reticencia si se atiende por ejemplo a las reacciones de Hizbulá (el Partido de Dios), que preconiza en el Líbano un odio radical contra Israel y todo lo occidental. Tampoco conviene olvidar que el número dos de Al Qaeda, Ayman Al Zawahiri, responsable a su vez del Yihad Islámico Egipcio (grupo terrorista islamista), forma parte de los Hermanos Musulmanes.

Hasta ahora, sus integrantes han moderado el discurso. Se unieron a los manifestantes y ayudaron en la defensa contra los sicarios de Mubarak. Pero si nos centramos en su objetivo final, la imposición de la ley islámica o sharia (con normas que persiguen a los homosexuales o a la mujer que desobedece a su padre o esposo, por ejemplo), se pone de manifiesto su incompatibilidad con un sistema de gobierno aceptable. Por ello, es legítimo el miedo de Israel  (vanguardia defensiva de occidente ante el fundamentalismo islámico) a que la revolución egipcia desemboque en un proceso similar al de Irán y no en la democracia (islámica o laica) por la que sus ciudadanos están dando la vida. Jerónimo Gómez Escamilla.